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miércoles, 10 de mayo de 2023

Se hizo Pablo mundano para ganar a los mundanos? 1 Corintios 9:19-23

mayo 10, 2023 0
Se hizo Pablo mundano para ganar a los mundanos? 1 Corintios 9:19-23

 




Texto bíblico base: 1 Corintios 9:19-23

“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él”.  


INTRODUCCIÓN

 

A continuación, el apóstol nos brindara una importante lección de cómo usar nuestra libertad en Cristo sin dañar la conciencia de los débiles a través de su ejemplo personal. No olvidemos que lo que desencadeno todo este discurso fue la pregunta que los corintios le hicieron a través de una carta referente a comer de lo sacrificado a los ídolos ya que algunos creyentes que habían adquirido cierto conocimiento en cuanto a que un ídolo no era nada y comían de esta carne, pero al mismo tiempo estaban dañando la conciencia de los débiles hasta el punto de hacerlos tropezar de la fe. Pablo concluirá con su ejemplo personal de cómo el cristiano tiene que manejar su libertad con el fin de contribuir a la salvación de las almas y la edificación de la iglesia.

 

 

SIENDO LIBRE SOY ESCLAVO DE TODOS

 

“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número…”

1 corintios 9:19

 

En este versículo Pablo retoma el tema de la libertad que inicio al principio del capítulo. En los tiempos de Pablo existían dos clases sociales bien diferenciadas, los esclavos y los libres. Pablo por ser un ciudadano romano era un hombre libre y no estaba sujeto a ningún tipo de servidumbre, y en estos tiempos era inconcebible ver a un hombre libre trabajando con sus propias manos ya que esta tarea era exclusiva de los esclavos. Sin embargo, por amor a la iglesia y por no poner ningún obstáculo a su predicación, el apóstol había decidido renuncia a su derecho de recibir una compensación económica por su servicio y trabajar para auto sostenerse. En lugar de comportarse como un hombre libre había decido convertirse en un servidor de la iglesia: Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos. Con esta actitud el apóstol estaba cumpliendo con las palabras de Jesús a sus discípulos de convertirse en el servidor de los demás: “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”, (Mateo 20:25-28). Con convertirse en el servidor de los demás Pablo sabía que podía ganar más fácil la confianza de la gente y así anunciarles con mayor efectividad el mensaje del evangelio. Todo esto era parte de su estrategia para ganar a mayor numero personas para Cristo: para ganar a mayor número.

 

A LOS JUDÍOS COMO JUDÍO

 

“Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley…”

1 corintios 9:20

 

A continuación, el apóstol vuelve a hacer una aplicación de como renuncia a su libertad de la ley por el conocimiento de la gracia que había recibido y se sujeta a ella con tal de ganar a los judíos para Cristo. Por nacimiento Pablo era un verdadero judío y como tal en el pasado estuvo sujeto a la ley, pero al conocer la gracia de Cristo su perspectiva cambio y se convirtió en un gran defensor de la salvación por gracia sin las obras de la ley: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”, (Gálatas 2:16). Sin embargo, en ocasiones Pablo estaba dispuesto a cumplir con los requerimientos de la ley con tal de ganar la confianza de los judíos y testificarles el mensaje del evangelio. Cuando aquí se habla de ley, nomos (νόμος) en griego, se refiere específicamente a la ley ceremonial y civil que los judíos practicaban, tal y como la ley sabática, el lavado de manos, los ritos de purificación como el de nazareo, la observancia a las leyes dietéticas como no comer cerdo o el no entrar en casa de gentiles. Pablo sabía que tales cosas ya no eran necesarias obedecerlas desde el momento que se viene a Cristo, pero tampoco condenaban a alguien realizarlas, por lo que en ocasiones estuvo dispuesto a hacerse a los judíos como un judío para ganarlos para Cristo: Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley. Podemos verlo en la Biblia cuando por estrategia permitió que Timoteo, el cual tenía sangre judía por parte de su madre, fuera circuncidado y así alejar las murmuraciones de los judíos: “Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego”, (Hechos 16:3). También realizo un voto de nazareo en Corinto para expresar su agradecimiento a Dios: “Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto”, (Hechos 18:18). Además, acepto el consejo de Santiago y los ancianos de la iglesia de Jerusalén de participar en una ceremonia de purificación y pagarles el rito a 4 varones para no escandalizar a los judíos por su visita: “Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley”, (Hechos 21:23-24). Todo esto lo hacía Pablo para ganar la confianza de los judíos y poderles testificar del amor de Cristo y así ganar sus almas para Dios: para ganar a los que están sujetos a la ley. No obstante, muchas veces no logro su objetivo ya que generalmente era rechazado por los de su propia nación.

 

A LOS GENTILES COMO GENTIL

 

“…a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley…”

1 corintios 9:21

 

Ahora el apóstol nos brinda un tercer ejemplo de cómo hace uso de su libertad y el conocimiento pleno de las Escrituras que tenía para acercarse a los que están sin ley: a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley. La palabra griega anomos (ανόμος) se traduce aquí como sin ley y se refiere específicamente a los gentiles. El ministerio de Pablo se enfocó principalmente en los gentiles a tal punto que se ganó el título de apóstol de los gentiles: “Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio”. (Romanos 11:13). Cuando dice que se comporta delante de ellos como si estuviera sin ley: como si yo estuviera sin ley, se refiere específicamente al cumplimiento de la ley ceremonial y civil, y no a la moral. Los judíos solían apegarse al cumplimiento riguroso de una serie de rituales de purificación y días festivos pero el apóstol había comprendido que en la gracia de Cristo esto ya no era necesario por lo que no les exigía su cumplimiento. Una de las cosas que se vio en el concilio de Jerusalén fue lo difícil que iba ser ponerles a los gentiles convertidos al cristianismo estas imposiciones, algo que ni siquiera los mismos judíos habían podido cumplir, y por tal motivo llegaron a la conclusión de no hacerlo: “Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”, (Hechos 15:13-20). Sin embargo, muchas veces se ignoraron estas recomendaciones a tal punto que se les imponían a los gentiles convertidos la observancia de la ley algo que Pablo constantemente combatió: “¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?... Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”, (Gálatas 3:1-2, 11). En algunas ocasiones tuvo que contender contra la actitud de los judíos cristianos que querían judaizar a los gentiles, tal y como lo hizo con Tito: “Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros”, (Gálatas 2:3-5). También reprendió a Pedro por su actitud hipócrita ante los gentiles, ya que cuando estaba a solas con ellos comía con los judíos, pero cuando llegaban los cristianos judíos se alejaba de ellos: “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?”, (Gálatas 2:11-14). Por tanto, Pablo nunca obligo a los gentiles a sujetarse a estas leyes ceremoniales y civiles enseñándoles que en la gracia de Cristo esto no es necesario para agradar a Dios, más que solo la fe. Ahora bien, esto no significa que el apóstol no estuviese sujeto a ninguna ley, si lo estaba: no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo. La ley a la que se refiere es la moral y como cristianos estamos obligados a vivir en santidad obedeciendo los mandamientos y ordenanzas que lo regulan. Al final todo esto lo hacía para ganar a Cristo a los gentiles: para ganar a los que están sin ley.

 

SIENDO FUERTE ME HE HECHO DÉBIL

 

“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles…”

1 corintios 9:22

 

Ahora Pablo retoma el tema de los cristianos de débil conciencia. No olvidemos lo que desencadeno toda esta discusión. En Corinto existía un problema que se estaba originando entre la iglesia del Señor ya que algunos que habían alcanzado cierto nivel de conocimiento entendían que los ídolos no eran nada y, por tanto, el comer de lo sacrificado a ellos no los contamina; el problema era que no en todos estaba este conocimiento y cuando uno de estos los observaba comer de lo sacrificado a los ídolos su débil conciencia se perturbaba y en ocasiones los hacían tropezar de la fe lo cual ya era muy grave. Obviamente el apóstol estaba entre el grupo de los fuertes, pero hacia discreción de su conocimiento evitando comer de lo sacrificado de los ídolos para no trastornar la conciencia de los débiles y de allí que dice: Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles. En su carta a los Romanos insiste a los cristianos fuertes el tener consideración de sus hermanos débiles: “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí”, (Romanos 14:1-7). Aquí Pablo se extiende un poquito más en su temática referente a los fuertes y débiles y les exhorta a estos primeros a recibir a los débiles con mucho cuidado evitando entrar en discusión por la práctica de algunas cosas que no son determinantes para la salvación del alma. Muy probable que se dirige a aquellos que se habían desligado por completo de la ley ceremonial que los judaizantes enseñaban. El punto radica en no entrar en discusión por cuestiones de dietas u observancia de días especiales, al final cada quien debe estar plenamente convencido en su propia mente que lo que hace o no hace es para el Señor y Él será quien habrá de juzgar cada una de nuestras obras. Al final, el fuerte en la fe tiene mayor responsabilidad que el débil ya que por el conocimiento que ha alcanzado se espera que sepa edificar en el amor de Cristo a sus hermanos: “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos”, (Romanos 15:1).

 

LA META FINAL RADICA EN SALVAR ALMAS

 

“…. a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él”.

1 corintios 9:22-23

 

Pablo nos comparte la forma de como su pleno conocimiento en las Escrituras y el amor lo llevaba a manejar su libertad para alcanzar a los perdidos: a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Con esto el apóstol no está diciendo que toleraba prácticas mundanas o pecaminosas, sino cuestiones de opiniones que al final no arrastran al infierno. Esto tampoco significa que su actitud podía considerarse hipócrita ya que su único fin era compartir el mensaje del evangelio y si algunas cuestiones teológicas podían estremecer la conciencia de las personas recién convertidas o de aquellos que aún no habían alcanzado este nivel, se mantenía a raya con tal de no poner una barrera entre ellos y Cristo. Al final su lema era: Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

Publicado por Walter Cuadra. 

Página "Mundo Bíblico. El estudio de su Palabra"


martes, 25 de abril de 2023

"Mía es la plata, y mío es el oro, dice el Señor". Versículo manipulado

abril 25, 2023 0
"Mía es la plata, y mío es el oro, dice el Señor". Versículo manipulado

 


¿ES HAGEO 2 UNA PROMESA DE PROSPERIDAD PARA LOS HIJOS DE DIOS?

En Hageo 2: 8 dice: “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos”


¿Pero, es esta frase una promesa de prosperidad hecha por Dios a los hombres?


Primero aclaremos que estas palabras de Dios, dichas a través del profeta Hageo eran dirigidas al pueblo de Israel en el antiguo testamento y no a la Iglesia de Cristo en el nuevo pacto.


Hay que leer en contexto para comprender el porqué de esta frase. Leer los 2 únicos capítulos de Hageo.


El pasaje se da en el tiempo en que Israel regresaba del Exilio y el gobernador de Judea era Zorobabel a quien Dios manda a reconstruir el templo con palabras dadas a su profeta Hageo.

Dios regaña al pueblo de Judá pues sus habitantes, luego del exilio, se han dedicado a reconstruir y adornar hermosamente sus casas y, sin embargo, la casa de Dios está desierta (Hageo 1: 4). Y Dios los ha castigo por esto.

Sin embargo, el profeta Hageo los tranquiliza dándoles a conocer las palabras de apoyo a la reconstrucción, hechas por Dios, en las cuales les anuncia que hará temblar las naciones y hará que estas traigan el oro y la plata para embellecer el templo, porque el oro y la plata suyos son.

La promesa que SÍ hizo Dios al gobernador Zorobabel, al sacerdote Josué y al pueblo, fue que sí reconstruían el templo les concedería paz (Hageo 2; 8-9).


Dios a través del profeta Hageo, le promete PAZ al pueblo israelí y anuncia GLORIA en el templo que ha de ser reconstruido, mayor a la del templo de Salomón destruido. (Hageo 2: 6-9). Al pueblo PAZ. Y el oro y la plata para embellecer la casa de Dios (el templo).

En ningún versículo de Hageo dice expresamente que Dios bendecirá a Israel con oro y plata. No fue está una promesa de Dios a través del profeta Hageo para el pueblo israelí en el antiguo testamento, ni muchos menos a la Iglesia de Cristo en el nuevo pacto, como enseñan errónea y sagazmente los abusadores del diezmo en las sinagogas de satanás.


Este es un pasaje bíblico manipulado, malinterpretado y descontextualizado por los avariciosos pastores de la prosperidad, quienes convencen a sus oidores que Dios es el dueño del oro y la plata y que ellos como hijos legítimos de Dios, están con el derecho de heredar y recibir las riquezas de este mundo.

Y sus codiciosos seguidores, que anhelan y envidian las riquezas de sus impíos lideres, se engañan ellos mismos con está falsa interpretación del libro de Hageo.


Finalmente, para ampliar el soporte bíblico de este pasaje, veámoslo en las diferentes versiones bíblicas:


"¡haré temblar a todas las naciones! Sus riquezas llegarán aquí, y así llenaré de esplendor esta casa —dice el Señor Todopoderoso—. 8 Mía es la plata, y mío es el oro —afirma el Señor Todopoderoso—. 9 El esplendor de esta segunda casa será mayor que el de la primera —dice el Señor Todopoderoso—. Y en este lugar concederé la paz”, afirma el Señor Todopoderoso» (NVI Nueva Versión Internacional)


"Y haré temblar a todas las naciones; vendrán entonces los tesoros de todas las naciones, y yo llenaré de gloria esta casa» —dice el Señor de los ejércitos. 8 «Mía es la plata y mío es el oro» —declara el Señor de los ejércitos. 9 «La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera» —dice el Señor de los ejércitos— «y en este lugar daré paz» —declara el Señor de los ejércitos" (LBLA Biblia de las Américas)


"Haré temblar a todas las naciones y traerán los tesoros de todas las naciones a este templo. Llenaré este lugar de gloria, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. 8 La plata es mía y el oro es mío, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. 9 La futura gloria de este templo será mayor que su pasada gloria, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, y en este lugar, traeré paz. ¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales, ¡he hablado!" (NTV Nueva Traducción viviente)


"Haré que tiemblen todas las naciones; haré que me traigan todas sus riquezas para llenar con ellas mi templo, pues la plata y el oro me pertenecen. 9 La grandeza de este segundo templo será mayor que la del primero, y en él se vivirá en paz. Yo soy el Dios de Israel, y juro que así lo haré». (TLA Traducción al lenguaje actual)


"el mar y la tierra firme. Voy a sacudir a todas las naciones, llegarán aquí todos sus tesoros y llenaré este templo de esplendor”, dice el SEÑOR Todopoderoso. 8 El SEÑOR Todopoderoso dice también: el oro y la plata son míos. 9 El SEÑOR Todopoderoso lo afirma y él dice que el esplendor de este último templo será mayor que el del anterior. En este sitio daré paz, dice el SEÑOR Todopoderoso" (PDT Palabra de Dios para todos)


Gracia y Paz

Cesar Ángel

Puede hacer uso de este artículo con fines pedagogicos, sin animo de lucro y citando al autor y la página "Evangelio primitivo" como fuente. 

martes, 4 de abril de 2023

Bautismo en fuego. Mateo 3: 11

abril 04, 2023 0
Bautismo en fuego. Mateo 3: 11

 

                                                        Juicio final" Jean Cousin (1585)

Versículo base: Mateo 3. 11 (Lucas 3: 16)

 

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (RV 60).

 

La parte final de este versículo que dice “...él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”, ha tenido a lo largo de la historia diferentes interpretaciones, principalmente en el significado que tiene la palabra “fuego” en el versículo. Podemos reunir las interpretaciones más sobresalientes que se han hecho, en los siguientes 3 grupos:

 

 

1.    El bautismo en fuego se refiere a las pruebas que purifican al cristiano.

 

 

2. “Fuego” se refiere a las "lenguas repartidas, como de fuego", de las que habla Hechos 2: 3, que dice: “y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos”.

 

3.    El Bautismo en fuego es diferente al bautismo en Espíritu Santo. El Bautismo en fuego es hecho por Jesucristo y es el castigo a los infieles en el día del juicio final.

 

VAMOS A ESTUDIAR CADA UNA DE ELLAS:

 

1. El bautismo en fuego se refiere a las pruebas que purifican al cristiano.

Interpretación que la tienen como doctrina muchas personas y muchas congregaciones.

 

Hay varios pasajes que nos hablan de ello, veamos:

 

1 Pedro 4: 12 dice, "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido".

 

En Mateo 20: 22, Jesús habla del bautismo con sufrimiento, es decir, El y también los apóstoles fueron "sumergidos" en el sufrimiento: “Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos”.

 

 

 Apocalipsis 7: 14 dice, "Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero", como si hubieran salido de un "bautismo" de sufrimiento.

 

Sin embargo, no hay nada en el contexto de Mateo 3:11 que indique que el "fuego" de este versículo se refiera al fuego de prueba.

 

Como extensión o apéndice de esta segunda interpretación, algunos consideran la palabra “fuego” de nuestro versículo base, como: “la promesa de un bautismo en fuego para purificar al pueblo”.

 

Y citan Malaquías 3: 2-3 para sostener que el bautismo en fuego, era equivalente a la purificación al pueblo que haría el Mesías con su predicación, el cual constituye: “fuego purificador, y como jabón de lavadores".

 

 

Este argumento se cae fácilmente si vemos que Malaquías el versículo 1 de Malaquías 3: “yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí... él es como fuego purificador". En este texto Malaquías se refiere al ministerio de Juan el bautista, pero en Mateo 3: 11, Juan Bautista está hablando del ministerio de Jesús.

 

ESTUDIEMOS AHORA LA SEGUNDA INTERPRETACIÓN

 

2. “Fuego” se refiere a las "lenguas repartidas, como de fuego", de las que habla Hechos 2: 3, que dice: “y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos”.

 

Esta segunda interpretación da como un solo Bautismo la frase “…bautizará en Espíritu Santo y fuego”. En ese sentido, la palabra “fuego” se refiere a una acción, poder o manifestación del Espíritu Santo.

 

La primera debilidad que se destaca en esta argumentación, tiene que ver con que en Hechos 2: 3 no dice "lenguas de fuego", sino "lenguas... como de fuego". Hay diferencia entre el fuego y algo que es semejante al fuego.

 

Otra debilidad que presenta esta interpretación, se encuentra en Hechos 1: 5 “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”. Jesús, después de estar 40 días resucitado, se está despidiendo de sus discípulos. Sin embargo, no dice nada del bautismo en fuego. No dice, "vosotros seréis bautizados con fuego dentro de no muchos días". Ni Juan ni Cristo prometieron este bautismo a los apóstoles.

 

 

En la actualidad, quienes sostienen y defienden que la palabra “fuego”, en Mateo 3: 11, se refiere al don de hablar en lenguas, son los carismáticos y neo-pentecostales., quienes consideran que el hablar en lenguas es manifestación ineludible de quien ha sido bautizado en el Espíritu Santo y para ellos Mateo 3: 11 y Lucas 3: 16, son soporte de Hechos 2. 3. Es una posición llamada y conocida como “continuista” en los dones de lenguas, profecía y milagros.

 

Por supuesto la contraparte, el “cesacionismo”, considera que los dones de lenguas, profecía y milagros a cargo de un ser humano, cesaron en la era apostólica, cuando cumplieron y terminaron el fin y objeto para el cual fueron dados al cuerpo de Cristo. Por lo tanto, si cesaron los dones, el “fuego” de Mateo 3: 11, no podría referirse a “hablar en lenguas”, pues el “fuego” de nuestro pasaje base, es una promesa de postrer cumplimiento.

 

VEAMOS AHORA LA TERCERA INTERPRETACIÓN

 

3. El Bautismo en fuego es diferente al bautismo en Espíritu Santo. El Bautismo en fuego es hecho por Jesucristo y es el castigo a los infieles en el día del juicio final.

 

Primero preguntémonos: Cuando Juan dijo "os bautizará en Espíritu Santo y fuego", ¿habló de un solo bautismo que sería para todos?

 

Algunos consideran que el pronombre "os" en Mateo 3: 11, incluye a todos aquellos que a los que Jesús promete bautizar en Espíritu Santo y fuego.

 

Sin embargo, Marcos 1: 8, dice "él os bautizará con Espíritu Santo". Sin mencionar el fuego. Si Juan hubiera hablado de un solo bautismo -- en Espíritu Santo y fuego -- entonces Marcos habría mencionado los dos. La omisión del fuego en Marcos 1:8 indica que Juan habló de dos bautismos.

        

VEAMOS MATEO 3: 11 EN CONTEXTO

 

La palabra "fuego" aparece tres veces en tres versículos. Sin lugar a dudas en los versículos 10 y 12 la palabra "fuego" se refiere al castigo de los infieles. Por lo tanto, sería en extremo absurdo afirmar que la palabra "fuego" mencionada en el versículo 11, en medio de los versículos 10 y 12, se refiriera a otra cosa diferente.

 

El versículo 12 contesta la pregunta, "¿Cuándo será administrado el bautismo en fuego?" Se refiere al juicio final cuando el Señor "limpiará su era"; es decir, hará la separación final entre los fieles e infieles.

 

 

Juan está predicando la necesidad de arrepentimiento (versículo 2). ¿Cuál es la razón que da Juan? Porque, “el reino de los cielos se ha acercado.” Ahora, nótese lo que sucede después: muchos judíos venían de Jerusalén, Judea, de las provincias alrededor del Jordán (versículo 5), y eran bautizados por el profeta. Pero, con ellos también venían muchos fariseos y saduceos. Ahora, nótese las palabras de Juan cuando los vio venir en los versículos del 7 al 12:

 

“Generación de víboras!! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10 y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. 11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12 su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.”

 

¿De qué está hablando Juan? El contexto es claro: de la necesidad de un arrepentimiento verdadero, demostrado con frutos dignos a causa de la ira y el juicio de Dios que viene. Véase que Juan se adelanta a la probable respuesta farisaica y les dice, “y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.” Los fariseos pensaban que ellos eran parte del reino de Dios por ser descendientes de Abraham, pero Juan el Bautista les dice que la ira del Dios verdadero estaba puesta sobre ellos y por lo tanto aun ellos necesitaban arrepentirse.

 

¿Qué es lo que ocurrirá en ese día de ira? Juan continúa diciendo, “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” ¿De qué “fuego” está hablando Juan? Obviamente el contexto nos demuestra que se trata del fuego de juicio. Aquel que no dé buen fruto sufrirá de ese fuego. ¿Quién es el que hará este juicio? Juan dice que él no era, sino, “el que viene tras de mí,” Él, dice Juan, “os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”

 

Hay una gran multitud de personas buscando a Juan el Bautista, y el profeta está enseñando sobre lo que hará Dios en el mundo, esto es, separación. Dios separará los árboles con buen fruto de los árboles con fruto malo; el trigo de la paja (versículo 12). Usando una comparación, Juan dice que Jesús, no sólo es quien hará esta separación, sino que como el que limpia una era, con su aventador separará el trigo de la paja, y a esta última la lanzará en el fuego del juicio.

 

 

Entonces, a unos, los árboles con buen fruto (los que se arrepienten verdaderamente), los bautizará en el Espíritu Santo y a otros, los árboles con fruto malo (los que no se arrepienten), en fuego. El bautismo en el Espíritu Santo no es el mismo bautismo en fuego. Eso es más que evidente por el contexto. Y es por ello como lo debemos entender.

 

Si se lee Mateo 3: 11 sin tomar en cuenta otros textos (fuera de contexto), sería posible establecer que los dos bautismos debieran ser administrados al mismo tiempo. De ahí la importancia de leer la biblia y cada pasaje en contexto.

Otros textos que enseñan la misma verdad. Son los siguientes: Mateo 10: 28; 13: 41-43; 25: 35-46; 2 Tesalonicenses 1: 7-9; Apocalipsis 12: 14- 15; 20: 11-15; 21: 8.

Una de las finalidades de las palabras de Juan Bautista en Mateo 3: 11 es la de enfatizar la superioridad de Cristo sobre él.

 

Juan enfatiza el contraste entre él y Cristo. Dice que Cristo es superior a él. Dice el texto, "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego". Los sirvientes más humildes (los esclavos) se encargaban de llevar el calzado de la gente. Dice Juan que él no se sentía digno de hacer el papel del sirviente más humilde para llevar el calzado de Jesús.

 

El habla del bautismo en agua que él (Juan) administraba y dice que Cristo iba a administrar otros bautismos más importantes, los que Juan no podría administrar. Ningún hombre puede administrarlos.

 

Juan siempre habló con toda franqueza de la superioridad de Cristo. Véanse también Juan 1: 19-27; 3: 26-30. Es cierto que Juan nació primero y comenzó su ministerio primero. "Este es el que viene después de mí", pero El "es antes de mí" (Juan 1: 27).

 

Muchos judíos se maravillaban de Juan y su ministerio. Creían que tal vez él era el Cristo (Lucas 3:15) o, por lo menos, algún profeta muy importante, pero él sabía que de muchas maneras la obra de Jesucristo sería muy superior a la suya, y les quería convencer de esto.

 

Otra finalidad era mostrarles a los fariseos y saduceos que habría un juicio para los que no creyeren en Cristo.

 

Cesar Ángel

Octubre 8 de 2018

 

Bibliografía y Referencias:

 

"Comentarios a la biblia". Matthew Henry

“Bautizar en fuego” de Wayne Partnain

“Bautizados en fuego?” Eduardo Flores. (“Sujetos a la roca”)